El proyecto articula una transición precisa entre atmósferas: desde espacios más contenidos y materiales hacia ambientes abiertos y luminosos. La madera, presente de forma constante, actúa como hilo conductor, unificando el recorrido.
La luz define los distintos registros del interior. Más densa y dirigida en las áreas de carácter, más abierta y difusa en los espacios de estar, generando una gradación natural entre intimidad y expansión.
El mobiliario y las piezas seleccionadas operan por contraste controlado, integrando elementos contemporáneos con otros de mayor carga histórica, sin perder coherencia.
Un interior que se recorre como una secuencia, donde cada espacio responde al anterior y anticipa el siguiente.













