Este proyecto parte de la idea de que un espacio no debería entenderse de una sola vez. Nos interesa que existan capas, contrastes y pequeños descubrimientos; que la arquitectura, el arte, los objetos y los materiales convivan sin que ninguno busque imponerse sobre el resto.
La intervención se construye a partir de una paleta contenida de tonos cálidos, maderas, textiles y materiales honestos, sobre la que aparecen piezas de distintas épocas y procedencias. El arte tiene un lugar especialmente importante y funciona como parte de la arquitectura, aportando escala, color y carácter a cada ambiente.
Las persianas de madera tamizan la luz y la convierten en un elemento más del proyecto. A lo largo del día, las sombras modifican los espacios y hacen que los materiales, las texturas y los objetos se perciban de maneras distintas.
Más que responder a una estética determinada, buscamos construir una casa con identidad. Un interior donde las cosas parezcan haber llegado con el tiempo, donde lo contemporáneo pueda convivir con piezas que tienen historia y donde cada decisión contribuya a una atmósfera común.
Creo que es precisamente en esa mezcla, cuando los elementos encuentran una relación natural entre sí, donde un espacio adquiere carácter y logra trascender.
















